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Parte II. Beneficios y posibles problemas de la cetosis

Actualizado: 8 oct 2021

En ésta segunda parte hablamos de los beneficios de la cetosis y de los inconvenientes que podrían surgir.

Una de las áreas en las que la cetosis ha demostrado grandes beneficios es la de patologías y enfermedades metabólicas, que pueden haberse provocado o disparado por hábitos en contra del diseño evolutivo. Es importante recordar que la genética predispone, pero nuestros hábitos determinan.


Dentro de las patologías en las que genera gran impacto, cabe destacar el cáncer, evidentemente no estamos planteando la “cetosis como solución” pero sí es interesante resaltar su papel como parte del tratamiento. Para ello, debemos comprender cómo actúa el cáncer y cómo ciertos protocolos pueden ayudarnos a combatirlo o disminuir la probabilidad de que se dé. Hay que tener presente que cada caso es tan personal como el paciente al que ataca. Dentro de esto, la parte común, tiene que ver con el daño mitocondrial. Las mitocondrias son nuestras centrales de energía dentro de las células. Las células cancerosas se multiplican porque la célula afectada no se sacrifica, tarea para la que están preparadas en un proceso conocido como la apoptosis. Ahí es donde entran en juego las mitocondrias, involucradas en esa muerte celular.


Sin embargo, al estar la mitocondria dañada en dichas células afectadas, sólo podrá consumir glucosa y algún aminoácido como energía. Es lo que se conoce como efecto Warburg. Como bien podremos adivinar, la cetosis, que prioriza la grasa y limita la disposición de glucosa, puede a priori, ayudarnos en el proceso. De nuevo, la cetosis no es la varita mágica, pero está de nuestro lado. Las zonas tumorales aumentan su consumo de glucosa unas 200 veces.


Por otro lado, el BHB o beta hidroxibutirato generado por la cetosis es capaz de reducir la multiplicación de las células con cáncer. Y a la vez sirve como combustible preferido para el cerebro, al ser capaz de atravesar la barrera hematoencefálica, que por otro lado hace de muro, incluso para la quimio. Aunque existen cada vez más fármacos que se centran en este tipo de cánceres tan difíciles de atajar, al estar alojados en el cerebro, no debemos despreciar esta ayuda natural tan a mano.


Justo lo que podemos abordar con estos protocolos, especialmente la flexibilidad metabólica, es lo que el cáncer no tiene. Al ser gluco-dependiente, se puede potenciar el tratamiento con ayuda de la cetosis y el ayuno (como una ayuda más). Los estudios, aunque aún sean pocos (ayunar es gratis y no tiene patente, por lo que no interesa mucho estudiar algo que no da dinero), indican que el ayuno pre tratamiento contra el cáncer, ayuda a su efectividad y reduce sus efectos adversos. Siempre tendremos que tener en cuenta que en estos casos muchas veces los pacientes padecen un catabolismo o pérdida de masa muscular debido a la pérdida de apetito, entre otros. Hay que tener presente todos estos factores a la vez en cada caso en concreto. Pero a modo de chuleta, siempre será de ayuda: moverse y hacer ejercicio de fuerza dentro de las posibilidades, alimentarse acorde al diseño humano, podemos apoyarnos de la cetosis junto al ayuno intermitente, dejando ventanas más pequeñas de alimentación donde nos nutramos por completo. Dejar claro, que todo esto son ayudas en el proceso sin ser nada mágico, sobre todo, si no se lleva un estilo de vida acorde al diseño.


Además del cáncer, existen otro tipo de condiciones y patologías en las que la cetosis juega un papel relevante, por ejemplo: mejoras en recomposición corporal (tema sobre el que profundizaremos en la parte III), se dan mejoras a nivel del sistema nervioso central, en problemas como epilepsia, alzheimer o autoinmunes, facilita la recuperación del hambre natural, la flexibilidad metabólica, la posibilidad de poder alternar combustibles, energía estable y no con picos ni bajadas, reducción de la inflamación, reducción de estrés oxidativo, sensibilidad insulina, eliminar la ansiedad o ganas de comer productos antihumanos (para el artículo de antojos)… Y mayor claridad mental (una vez adaptado), debido a que el BHB es energía para el cerebro en un alto porcentaje, que, combinado con una alimentación consciente, comiendo cuando se tiene hambre y respetando los ciclos naturales, favorecen reducir la ventana de comida en las horas de luz, o lo que sería un ayuno intermitente que por su parte elevara el BDNF y la orexina, siendo el primero un potenciador del cerebro y la segunda una hormona neuropeptida que promueve la vigilia. Aquello de “el hambre agudiza el ingenio”, más bien sería, pensar con el estómago vacío o no digiriendo, ya que no es lo mismo que estar pasando hambre. ¿Qué sentido tendría en la naturaleza necesitar comer algo según te despiertas para poder empezar el día e ir a cazar la comida?...


También es especialmente interesante la biogénesis mitocondrial, que se traduce en mejorar tus mitocondrias y la generación de nuevas, la importancia de esto radica en que son la clave para una buena salud, evitar un envejecimiento prematuro y un buen funcionamiento en general, cuando se dañan pueden dañarse mecanismos como la apoptosis, encargada de sacrificar células defectuosas, como vimos en el apartado del cáncer.


La cetosis puede ser una gran estrategia para el control de la diabetes tipo I y II, siempre recomendable con supervisión, por lo menos hasta ser consciente del proceso, ver cómo reaccionas y te entiendas.


Respecto a la pérdida de grasa, (tema espinoso donde los haya), la ventaja principal del enfoque cetogénico reside en la saciación. Me gusta dejar claro que la fuerza de voluntad se agota a lo largo del día y el cuerpo está diseñado para sobrevivir, es decir, que el hambre, siempre acabará ganando. Esto es algo clave de la cetosis, por un lado, la grasa es muy saciante y no dispara mecanismos de enganche como podría hacerlo el dulce, es más fácil acabar con una caja de bombones después de una comida de celebración, que querer hacer una gran comida después de la caja de bombones. Y, por otro lado, los cuerpos cetónicos parecen reducir el hambre, lo que ayuda a recuperar el ciclo natural de hambre-saciedad, junto a una energía más constante de las grasas evitando picos de glucosa. Tras una ingesta de carbohidratos, y cuanto más refinados peor (pasta, pan, cualquier cosa hecha con harina…), el páncreas libera insulina para meter esos hidratos al músculo y el hígado donde pueden acumularse. El problema viene si están llenos porque nunca se usan, entonces el páncreas hace un esfuerzo extra y libera todavía más insulina para eliminar la glucosa de sangre, ya que por encima de ciertos niveles es tóxica. Este último paso conlleva una bajada brusca que acabará señalizando el hambre…las hormonas principales en este sistema de hambre y saciedad son la ghrelina y la leptina.


Por otro lado, conviene tener presente que las personas con sobrepeso son menos sensibles a la insulina, menos eficientes en éste sentido, por lo que en estos casos puede ser incluso más interesante el enfoque cetogénico. Esto va de la mano de las enfermedades de la civilización, que se dan casi exclusivamente en las sociedades modernas y no en los núcleos que siguen un estilo de vida ancestral.


Digamos que es una cadena de catastróficas desdichas que van de la mano:


Sedentarismo, alimentación inadecuada (productos que no son alimentos humanos) relacionan con el sobrepeso, la resistencia a la insulina, la inflamación, el estrés oxidativo… Cuanto más diste tu estilo de vida de lo esperado por el diseño, más papeletas compras para la enfermedad.


Hablemos de las “sombras de la cetosis” …


Lo más común en el proceso de adaptación inicial es la conocida como gripe keto o ketoflu (no aparece en todas las personas, pero puede darse), cuyos síntomas van desde la fatiga, dolor de cabeza, poca lucidez mental en los primeros días, calambres…dependerá de la persona y de su estado inicial. Cuanto más parecido a un estilo de vida evolutivo lleve la persona, menos probable es que se den estos síntomas. No obstante, detallemos algunos.


La eliminación de electrolitos. Al eliminar carbohidratos o reducirlos drásticamente, eliminamos mucha agua con los correspondientes electrolitos. Por lo que conviene aumentar la sal natural esos primeros días sobre todo o introducir algo de agua de mar.


Problemas digestivos en general. Hasta llegar a una adaptación, los cambios pueden ser grandes, no por ello quiere decir que nos vaya a ir mal, puedes no padecerlos o sí. Pero ten en cuenta que el cambio es grande a nivel fisiológico, cambiar de repente la fuente principal de energía tras toda una vida haciéndolo de una manera…poca broma. El estreñimiento al principio puede ser normal, pero se solucionará en pocos días, es recomendable beber más agua y moverse.


Ante ciertas patologías se deben tener precauciones, ten en cuenta que no todos partimos desde la misma base, ni la salud es la misma. No porque sea malo per-se, sino porque hay que tener en cuenta ciertas variables que van a influir en este modelo. Puedes tener ya algún problema o dificultad que influya en este enfoque, por la implicación en los procesos metabólicos, gestión de nutrientes... Por ejemplo, si tienes problemas hepáticos o de vesícula ya que se encargan del tratamiento de las grasas. Si tienes diabetes tipo I, como comento al principio no es lo mismo cetosis que cetoacidosis (simplemente habrá que estar más pendiente, pero puede ser una gran estrategia). O estar tomando algún tipo de fármaco que afecte al tratamiento de la grasa o por otro lado de la glucosa.


Como siempre, precauciones si hay algún tipo de problema con la gestión de la comida. Nunca empieces a ayunar o hacer protocolos que restrinjan alimentos si no tienes una buena relación contigo ni con la comida. La autoexigencia, el querer verse cada vez con menos peso, las personas más estrictas…tienen primero que tener una buena relación consigo y la comida, insisto. Muchas veces se empiezan estos enfoques cuando ya se han probado muchos otros simplemente para bajar de peso, no por buscar salud. Y acaban reduciendo cada vez más el abanico de alimentos consumidos. Es un juego muy peligroso, ya que el cuerpo genera adaptaciones en función de lo que perciba. Por lo que, si no entran nutrientes ni energía, reducirá el gasto y las inversiones que haga. A la larga, traerá consecuencias muy negativas en el entorno hormonal, de manera que podemos provocar patologías o agravarlas. La mayoría de veces suele ocurrir en mujeres, pero no sólo y algunos de los problemas pueden ser el hipotiroidismo, desarrollo de TCA, amenorrea hipotalámica…Todo esto da para otro post, pero en general, suele venir dado por una restricción energética y de nutrientes, por intentar cada vez comer menos y gastar más para conseguir bajar de peso. El cuerpo acaba activando mecanismos de emergencia y evitará que gastes energía. Las personas suelen encontrarse más cansadas, sin ganas de nada, pierden la libido, suelen tener menos movimientos automáticos como el fidgeting (mover las piernas cuando estamos sentados, hacer malabares con el boli entre los dedos…) e incluso en mujeres puede darse un alargamiento de los períodos hasta llegar a perder la menstruación si no se revierte la situación. Cuando nos encontramos con estos casos, no suele ser la dieta cetogénica la culpable, si no la restricción que ha provocado la persona en el afán de perder cada vez más peso. Pero en este punto, puede ser un buen momento para introducir hidratos y no limitarnos, ya que el cuerpo gestionará esa información como que vuelve a haber abundancia e iremos recuperando. Siempre hay que tener en mente la perspectiva evolutiva, la fruta, lo dulce, el hidrato en general al que podíamos acceder, se daba en estaciones de clima cálido y nos permitían guardar reservas para el invierno. De esta manera podemos usar este conocimiento para crear un verano artificial y que se vea en la abundancia. Es malo un verano eterno, pero, tampoco conviene un invierno que no acaba. Por eso es muy importante ponerse en manos de un experto en estos temas.


Terminar comentando que la mayoría de las personas que estén leyendo esto, llevarán una alimentación que diste mucho de esto, por lo que es normal que choque. Ante la duda y si quieres probar algo así, que sea con supervisión hasta poder ser consciente y tener el control del proceso, pero ten en cuenta que nadie te va a cuidar como tú. Aunque es algo natural en el humano, nuestro estilo de vida moderno dista mucho de ello, por lo que habrá que reancestralizar para poder hacerlo de manera natural, hay que recuperar la intuición, el instinto y saber reconocer nuestras propias señales.


@aracospaleo Alberto Martínez

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